
El Real Mallorca enfrenta una jornada decisiva este lunes: debe vencer al Sevilla en Son Moix (21:00 horas) para escapar de los puestos de descenso y, al mismo tiempo, reforzar la plantilla antes del cierre del mercado de fichajes a medianoche. Ganar y fichar son las dos prioridades que pueden calmar los ánimos caldeados en el club.
Victoria clave para salir del descenso y mantener el golaveraje
El partido contra el Sevilla se presenta como una auténtica final por la permanencia. Los bermellones necesitan los tres puntos para abandonar la zona roja y ganar aire en la clasificación. Además, una victoria mantendría el golaveraje favorable, ya que en la ida en el Sánchez Pizjuán se impusieron por 1-3. El Sevilla, rival directo en la lucha por no descender, llega con la misma urgencia de sumar para acercarse a la zona tranquila o seguir en el peligro.
Con Morlanes y Lato ya recuperados, mientras Kumbulla sigue lesionado, la principal duda en el once es en defensa: David López o arriesgar con Raíllo, que aún no está al cien por cien de su lesión en la clavícula. El cordobés quiere forzar, pero el riesgo de recaída podría ser alto.
Reforzar la plantilla antes de la medianoche, prioridad absoluta
Más allá del césped, la dirección deportiva de Pablo Ortells tiene la obligación de incorporar al menos un refuerzo antes del cierre del mercado. Vedat Muriqi ya dejó claro que la plantilla reclama fichajes para cubrir necesidades evidentes. Hasta ahora solo ha llegado Kalumba, considerado un proyecto de futuro y que aún no ha debutado. No incorporar a nadie más cuando hay fichas libres y el equipo en zona de descenso podría verse como una temeridad grave.
Si el Mallorca gana al Sevilla, la atmósfera será más positiva para negociar en la última hora. Si pierde y la afición muestra su enfado en Son Moix, la presión en los despachos será máxima. Pase lo que pase en el campo, la dirección deportiva no debe cambiar su objetivo de reforzar al equipo para evitar dar sensación de improvisación y poner en riesgo la permanencia en Primera División.