
El capitán sostiene al equipo a los 34 años
Koke llega al cruce contra el Arsenal como una de las figuras más fiables del Atlético de Madrid. A sus 34 años, el capitán rojiblanco ha sido el único mediocentro del equipo que no ha sufrido lesiones esta temporada.
Su resistencia física volvió a quedar clara en la final de Copa, donde completó los 120 minutos pese a la derrota. Su esfuerzo dejó una fuerte impresión entre los aficionados del Atlético.
Las lágrimas que tocaron a la hinchada
Tras perder la final, Koke no pudo contener las lágrimas. La escena conmovió a la afición rojiblanca, que volvió a ver en él a un símbolo del club.
En la taberna Bonanno del Metropolitano, uno de los puntos habituales de reunión antes y después de los partidos, un gran retrato suyo ocupa una de las paredes. Sobre la imagen se lee “Capitán de leyenda”.
Un símbolo rojiblanco antes de recibir al Arsenal
El local se ha convertido en un pequeño santuario para los seguidores del Atlético. Su dueño, Toni, un italiano de Brescia, se acercó al club atraído por el ambiente rojiblanco que encontró alrededor del Metropolitano.
En ese contexto, la figura de Koke vuelve a tener un peso especial. Su liderazgo, su continuidad y su vínculo con la grada aparecen como armas importantes para afrontar el duelo ante el Arsenal.