
Los Mossos d’Esquadra han puesto en marcha una investigación tras los cánticos islamófobos y xenófobos que se escucharon durante el amistoso entre España y Egipto en el RCDE Stadium de Cornellà. El partido, preparatorio para el Mundial de 2026, reunió a unas 37.000 personas y quedó marcado por varios episodios en la grada que ahora están bajo análisis policial.
La policía catalana ha activado los protocolos previstos para posibles delitos de odio y discriminación. La investigación avanza por una doble vía. Por un lado, la penal, que depende de la Comisaría General de Información en coordinación con la Fiscalía. Por otro, la administrativa, que puede desembocar en sanciones económicas al amparo de la ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.
Las imágenes y las redes serán claves para identificar el origen
Los investigadores revisarán grabaciones, vídeos e imágenes del encuentro para intentar determinar de dónde partieron los cánticos y quiénes estuvieron detrás. También se rastreará la actividad en redes sociales, un paso habitual cuando se trata de incidentes con posible componente discriminatorio y difusión pública.
Durante el partido se escuchó en más de una ocasión el grito de “musulmán en el que no bote”. Tras los avisos emitidos en el descanso, los gritos volvieron a aparecer desde zonas concretas del estadio, aunque ya sin el mismo carácter masivo que al comienzo.
La Generalitat y la Delegación del Gobierno condenan lo sucedido
El conseller d’Esports, Berni Álvarez, criticó con dureza el comportamiento de una parte de la grada y aseguró que él mismo pidió activar el protocolo durante el descanso. Su posición fue clara: el deporte debe ser un espacio de inclusión y respeto, y lo ocurrido no encaja con esa idea.
También el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, se sumó a la condena pública y defendió una respuesta firme frente a cualquier manifestación racista. Desde las instituciones, el mensaje ha sido unánime en ese punto: no hay margen para normalizar este tipo de comportamientos en un recinto deportivo.
La polémica ya se ha trasladado al terreno político
El caso ha saltado rápidamente del ámbito deportivo al político. Carles Puigdemont vinculó lo sucedido a la “agenda españolizadora” del PSC, una expresión que ya había utilizado antes en otros contextos políticos y que volvió a emplear para cargar contra el clima que, a su juicio, favorece este tipo de expresiones.
Mientras tanto, desde el Govern catalán también se deslizó la sospecha de que detrás de parte de esos cánticos pudo haber grupos ajenos al ambiente habitual del deporte, aunque esa posible conexión todavía no está concretada ni forma parte, por ahora, de una conclusión oficial cerrada.
Un amistoso convertido en foco de tensión social
Lo que debía ser una noche de selección, regreso de España a Barcelona y ambiente previo al Mundial acabó convirtiéndose en un caso que mezcla deporte, convivencia y posible responsabilidad penal. El amistoso ante Egipto ya no se recuerda solo por lo ocurrido en el césped, sino por una investigación que puede tener recorrido en varios frentes.
Ahora la atención se centra en lo que determinen los Mossos y la Fiscalía, así como en si Interior acaba imponiendo sanciones por la vía administrativa. El partido terminó, pero el caso apenas acaba de empezar.