
De 21–32 a una remontada liderada por un novato
Hugo González convirtió el TD Garden en un pequeño concierto de energía.
El español de 19 años saltó a la pista en el segundo cuarto cuando Boston perdía 21–32 ante los New York Knicks de Guerschon Yabusele y, desde ese momento, el partido cambió de tono: compañeros encendidos, público volcado y banquillo en pie.
El duelo terminó con victoria de los Celtics por 123–117, en una noche en la que Hugo fue uno de los grandes catalizadores de la remontada.
Récord de minutos y apuesta directa de Mazzulla
El alero igualó su tope de minutos en la NBA, de nuevo frente a los Knicks, y lo hizo con una actuación marcada por la intensidad.
Con 1,98 m y solo 19 años, Joe Mazzulla no dudó en emparejarle directamente con Karl-Anthony Towns (2,13 m), confiando en él como “perro de presa” defensivo, tal y como ya había hecho en su estreno en el Madison frente a Jalen Brunson.
Trabajo invisible: números modestos, impacto gigante
Las estadísticas de Hugo no cuentan toda la historia, pero sí reflejan parte de su aportación:
4 puntos, 5 rebotes, 1 robo, 2/6 en tiros de campo, 0/3 en libres y +3 en 23 minutos.
Jugó completo el segundo cuarto, manteniendo un nivel físico que desbordó a los Knicks y encendió al Garden, donde se está convirtiendo en uno de los favoritos de la afición.
Duelo físico con Towns: del sufrimiento a la reacción
Nada más entrar, González se emparejó con un Towns que ya sumaba 12 puntos.
El dominicano tiró de oficio y le sacó dos faltas rápidas, pero el español respondió con un robo y un tapón que terminaron por sacar de ritmo a la estrella interior.
Towns acabó en el banquillo tras cometer una falta innecesaria, superado por la intensidad del joven alero.
Falta flagrante y carácter a flor de piel
El único borrón de la noche fue una falta flagrante sobre Mikal Bridges.
Sin embargo, incluso esa acción reforzó la sensación de que Hugo juega cada balón dividido como si fuera el último, sin guardarse nada y aceptando el contacto físico como parte de su identidad defensiva.
La chispa que encendió a Brown y a todo Boston
Mientras González imponía un tono distinto atrás, Jaylen Brown se encargaba del resto en ataque.
El escolta firmó un segundo cuarto descomunal con 18 puntos, clave para darle la vuelta al marcador antes del descanso (58–52).
Brown cerró el partido con 42 puntos totales y fue la referencia ofensiva de unos Celtics que encontraron en Hugo la chispa que necesitaban para reaccionar.
Las palabras de Hugo tras el partido
Después del encuentro, el español explicó cómo afronta este tipo de desafíos defensivos:
comentó que frente a estrellas como Brunson o Towns no se puede uno dejar intimidar, pero tampoco subestimarlas, porque son capaces de brillar y generar acciones decisivas con enorme facilidad.
Mazzulla destaca su escuela en el Real Madrid
Joe Mazzulla elogió tanto el presente como la formación de Hugo González.
Resaltó que el alero posee instintos defensivos muy poco habituales en jugadores tan jóvenes y atribuyó parte de ello al trabajo con un buen entrenador y a haber competido en una liga como la del Real Madrid, donde la defensa colectiva es una exigencia constante.
Los números del partido, más allá del novato español
Junto a los 42 puntos de Jaylen Brown, Boston contó con 22 de Derrick White, 12 de Anfernee Simons, 11 de Josh Minott y 10 de Payton Pritchard.
En los Knicks sobresalieron Mikal Bridges con 35 puntos, Karl-Anthony Towns con 29, Josh Hart con 19 y Jalen Brunson con un doble doble de 15 puntos y 11 asistencias.
Un sitio ganado en la rotación y en el corazón del Garden
En una noche llena de nombres propios, la historia volvió a inclinarse hacia el novato español.
A base de defensa, energía y coraje, Hugo González se está ganando un lugar real en la rotación de los Celtics… y otro, igual de importante, en el corazón del TD Garden.