
Xabi Alonso está muy cerca de cumplir uno de los tópicos clásicos de la prensa deportiva española: no llegar a comerse el turrón. La grave crisis de resultados —tres empates, dos derrotas y solo dos victorias en los últimos siete partidos— unida a una gestión del vestuario muy cuestionada, han dejado al técnico tolosarra prácticamente sentenciado. Hoy se mide al Manchester City de Pep Guardiola en un Santiago Bernabéu cargado de frustración y dudas.
Nunca es buen momento para un proyecto fallido en lo deportivo, pero a Florentino Pérez, en pleno intento de cambio de modelo en el Real Madrid, se le acumula el trabajo. Mientras el equipo se tambalea, el presidente tiene que manejar a la vez el futuro del banquillo y una operación clave en los despachos.
La venta del 5%: un inversor fuerte o varios socios
En paralelo a la crisis deportiva, el club trabaja en la venta de un 5% del Real Madrid para apuntalar su nuevo modelo económico. Anas Laghari, hombre de máxima confianza de Florentino, ya está sondeando el mercado para determinar qué fórmula puede ser más rentable y manejable: colocar ese paquete a un solo gran inversor estratégico o repartirlo entre varios fondos y socios financieros.
La decisión no es menor. De ella depende no solo la valoración del club en la operación, sino también el grado de independencia futura en la toma de decisiones. Florentino busca liquidez y músculo para sostener el crecimiento del proyecto, pero sin poner en riesgo el control del modelo que ha diseñado para el Madrid del nuevo Bernabéu y de las grandes inversiones deportivas que se avecinan.
El relevo de Xabi: Zidane siempre está, pero no es tan sencillo
Al mismo tiempo, desde la Casa Blanca empiezan a filtrarse nombres como posibles sustitutos de Xabi Alonso. De momento no hay un candidato indiscutible que aglutine consenso. El nombre de Zinedine Zidane, como casi siempre en los últimos años, aparece de inmediato sobre la mesa: es la carta que Florentino siempre guarda en el bolsillo.
Sin embargo, el regreso del francés no es automático. Conviene recordar cómo fue su última salida del club: una dura carta abierta en la que Zidane relataba que se sintió decepcionado por Florentino y por la falta de apoyo total de la directiva a su proyecto. Sus quejas sobre la desconfianza interna y la sensación de estar solo en los momentos complicados se parecen mucho a lo que se percibe ahora alrededor de Alonso.
En este contexto, Florentino Pérez debe decidir si apuesta por una solución continuista o por un giro radical en el banquillo, al tiempo que intenta cerrar una operación histórica con la venta del 5% del club. El partido ante el City puede ser el último examen de Xabi, pero también marcará el ritmo de las decisiones que el presidente tendrá que tomar en los próximos días, tanto en el césped como en los despachos.